los que toman posicion sobre la guerra..

Columna de Andres Openhaimer

Las críticas a la guerra en América latina

Una de las cosas que más me sorprendieron en recientes visitas a la Argentina y a otros países latinoamericanos es el creciente sentimiento antiisraelí -y la tácita tolerancia con el terrorismo de Hezbollah- en varias partes de la región.

Como sabrán, el presidente venezolano Hugo Chávez recientemente equiparó los ataques israelíes a los terroristas de Hezbollah con el genocidio de millones de civiles perpetrado por Adolf Hitler en la Segunda Guerra Mundial.

Chávez, cuya campaña para lograr un asiento de Venezuela en el Consejo de Seguridad de la ONU es respaldada por la Argentina, Brasil y varios otros países latinoamericanos, dijo al canal Al-Jazeera que “Israel está perpetrando los mismos actos contra los libaneses que Hitler perpetró contra los judíos”.

Días después, en una visita a Irán, Chávez ordenó la retirada de su embajador en Israel, y el 10 de agosto describió sus acciones como “un nuevo holocausto”.

Sin ir tan lejos, la mayoría de los gobiernos latinoamericanos reaccionaron enérgicamente al ataque de Israel a Caná, en el sur del Líbano, que provocaron la muerte de 57 civiles. Los oficiales israelíes dijeron luego que el ataque había sido un error, al tiempo que culparon a Hezbollah de estar usando a civiles libaneses como escudos humanos.

El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, expresó su “indignación y consternación” por el ataque. El Ministerio de Relaciones Exteriores mexicano condenó “en los términos más enérgicos” los bombardeos israelíes, mientras la Argentina expresó su “consternación” ante ellos.

Pero algunas de las reacciones que más llamaron la atención fueron las de conocidos intelectuales latinoamericanos que firmaron declaraciones en torno al conflicto del Líbano.

En México, 342 intelectuales -incluidos Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Jesusa Rodríguez y Sergio Pitol- firmaron una declaración en la que exigieron un cese del fuego.

David Dadonn, el embajador israelí en México, acusó a los firmantes de ser demasiado parciales, y de apoyar tácitamente el terrorismo de Hezbollah. “¿Dónde estaban los firmantes de esta declaración cuando los terroristas mataron a más de 1000 civiles israelíes en los últimos 5 años?”, preguntó. Monsiváis respondió que la demanda de un cese del fuego “no quiere decir que se olvide el monstruoso papel de Hezbollah en este proceso”.

En la Argentina, una declaración firmada por conocidos escritores y artistas -incluidos León Rozitchner, Horacio Verbitsky, José Pablo Feinmann, Beatriz Sarlo, Ricardo Talesnik y Luis Felipe Noé-, publicada el 6 de agosto en el diario oficialista Página 12, fue mucho más lejos. La declaración lleva el título de “No al genocidio del Estado de Israel”, y habla repetidamente del “genocidio” supuestamente llevado a cabo por Israel.

Cuando le pregunté sobre esa declaración a Sergio Widder, el director para América latina del Centro Simon Wiesenthal, me dijo: “Estoy sorprendido por la manera en que devalúan el significado de la palabra «genocidio»”. Widder agregó que también lo había sorprendido el hecho de que muchos de los firmantes son gente próxima al presidente Néstor Kirchner.

“Estamos frente a un nuevo fenómeno en la Argentina: una alianza entre grupos radicales de izquierda y grupos islámicos radicales”, agregó Widder. “Su causa común ya no es la demanda de la creación de un Estado palestino, sino la adopción de la agenda iraní, que exige la aniquilación de Israel”.

Mi opinión: conozco y respeto a algunos de los críticos de las recientes acciones israelíes en el Líbano. Aunque no sé si estoy de acuerdo con que la respuesta de Israel a los ataques de Hezbollah fue desmedida, es un argumento respetable, que no puede ser descalificado como alocado o deshonesto. Sin embargo, calificar las acciones defensivas de Israel como un “holocausto”, o un “genocidio”, es, en el mejor de los casos, una aseveración peligrosa.

¿Cómo se sentirían los intelectuales argentinos si un grupo terrorista en Uruguay, financiado por una potencia regional que pide la aniquilación de la Argentina, estuviera lanzando misiles contra blancos civiles en Buenos Aires y matando a cientos de civiles? ¿Condenarían a la Argentina por responder el fuego? ¿Y la condenarían si la Argentina repetidamente arrojara panfletos que instaran a los civiles del otro lado de la frontera a abandonar los edificios desde donde los terroristas lanzan sus misiles, a fin de evitar muertes de inocentes? No lo creo.

Según el diccionario, “genocidio” es esto: “La destrucción sistemática y deliberada de un grupo racial, político o cultural”. Describir como un “holocausto” o “genocidio” las acciones defensivas de Israel no sólo es un absurdo total, sino que devalúa el sentido de términos que sólo deberían ser usados -sobre todo por quienes trabajan con la palabra- cuando lo ameriten.

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