Campaña sucia y Ballotage

Dicen que una campaña sucia no es conveniente para el oficialismo  ya que la gente justamente quiere otra cosa. Mas alla de la definicion de “sucia” que puede ir desde la aparicion de las carpetas hasta el permanente recuerdo del pasado noventista y neoliberal, lo que habria que recordar es que no se le puede pedir otra cosa al gobierno K. Al fin y al cabo, es todo lo que han hecho hasta el momento. Su construccion no se basa en gestion, como ellos se jactan, ni el la preocupacion por las personas (que podria definirse como derechos humanos)  sino en confrontacion y permanente recuerdo de los fantasmas del pasado (mas alla de que no sean ciertos en muchos casos y en otros, hasta contradictorios).
En fin, dado que uno no tiene acceso a informacion confidencial solo puede tratar de recordar ciertas cosas relacionadas al pasado y la ciudad.
-Filmus estuvo en la gestion de Decibe (era su segundo) con lo cual no se entiende su critica al modelo noventista. Pero aun mas, fue secretario de educacion de Ibarra y lo que seguro la capital voto el pasado domingo es en contra de las administraciones supuestamente progresistas que nos han dejado una ciudad en pesimo estado a pesar de ser rica.

-De K ni hablar, hay bibliografia y videos al respecto.

-Alberto Fernandez escribio lo siguiente en La Nacion en el 98. (Tomado del blog “No me Parece” de Jose Benegas http://nomeparece.wordpress.com/2007/06/04/alberto-fernandez-jefe-de-gabinete-y-defensor-del-modelo-de-los-noventa/
De qué modelo hablamos?
Por Alberto Fernández
Para La Nación (9/8/98)

Ningún país como la Argentina ha logrado sobreponerse a la “década perdida“. La apertura económica, sumada al redimensionamiento del Estado y a la estabilidad monetaria, permitieron delinear un cuadro de situación infinitamente más ventajoso que el de aquellos años. El resultado se manifestó en un crecimiento sostenido del que nadie puede dudar. Sin embargo, por encima de los éxitos obtenidos en materia económica asoman problemas de trascendencia social que inducen a pensar y a diseñar herramientas que posibiliten la solución del conflicto.

Cada vez que esta disyuntiva se pone sobre la mesa de la discusión, de un modo casi maniqueo se denuncia que lo que se está planteando es abandonar el modelo económico. Por esa vía se diluye cualquier alternativa de revisar otros problemas pendientes de solución.

Pero habrá que admitir que el vértigo que ha caracterizado el cambio en la economía no tuvo un lógico correlato en otras áreas. El acierto que habitualmente atribuimos a las políticas implementadas en esa área no logramos corroborarlo en las desarrolladas en la salud pública, la asistencia social, la educación o la Justicia.

Al iniciarse los años ´90, el Estado podía ser representado como un obeso y lento gigante. Era el efecto irremediable del modelo intervencionista del Estado de bienestar inaugurado con la posguerra.

Las medidas económicas articuladas desde entonces buscaron hacerlo más eficaz para atender mejor las necesidades de la población. De esa manera, se lo puso en línea sin dictarse los correctivos necesarios que, además, lo tornaran ágil. A modo de ejemplo, se constituyó este Estado que, aunque rápido para desregular la economía, es lento para evitar monopolios o proteger consumidores y que, aunque promueve el crecimiento no tiene la misma velocidad para articular políticas sociales de contención.

El debate que debemos darnos gira pues en torno de cuál es el modelo de Estado que los argentinos nos debemos. No hace mucho tiempo, un documento del Banco Mundial presentaba cinco tareas fundamentales a las que calificaba como misiones centrales del Estado: establecimiento de un ordenamiento jurídico básico; mantenimiento de un entorno de políticas no distorsionantes; inversión en servicios sociales básicos e infraestructura; protección de grupos vulnerables, y defensa del medio ambiente.

En realidad, la Argentina exhibe orgullosa la avanzada implementación de la segunda de las tareas detalladas, aunque deberíamos admitir que en el nuevo contexto aún resta fijar más normas claras en favor de la competencia y controles más eficaces sobre los servicios para proteger a los consumidores. Las otras cuatro tareas están pendientes de implementación. Esta Argentina, en la que hasta hace dos semanas se esperaba que el máximo tribunal habilitara una reelección presidencial mediante una extraña interpretación constitucional, vive un “síndrome de ilegalidad” constante que evidencia cuánto queda por hacer en pos de un ordenamiento jurídico claro.

El mal gasto en la asistencia social y en la atención de la salud, sumado al eterno conflicto que muestra la educación pública, es una realidad que asoma ante nosotros cada vez que el litoral se inunda, que debemos reclamar la asistencia médica del Estado o que observamos el deterioro en la calidad educativa de las nuevas generaciones.

La simplificación que induce a pensar que el Estado cumple su objetivo en la sociedad moderna con sólo garantizar el crecimiento y la estabilidad económica es claramente peligrosa. Ha quedado demostrado que los mercados (que son hombres y mujeres) se intranquilizan cuando no acceden a la salud, a la educación o a la Justicia.

Hecha la transformación económica, hemos obtenido el clima mínimo imprescindible para poder pensar en una segunda reingeniería del Estado, que nos permita dibujar el marco en el que el crecimiento y la estabilidad que disfrutamos favorezcan el accionar ético y nos haga pensar en una Justicia más seria, en una mejor salud y en una educación que nos califique en la revolución tecnológica del mundo global que nos envuelve. De eso se trata la discusión del modelo, más allá de lo que los maniqueos de siempre prefieran contar.

El autor es vicepresidente ejecutivo del grupo Banco Provincia y ex superintendente de Seguros.

Artículo publicado por La Nación el 9/8/07
Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/106283

Por ultimo, otro link interesante provisto por el blog “no me parece” es este video que muestra como se usan los recursos publicos, en este caso nacionales, para la campana electoral. Creo que en cualquier otro pais seria un escandalo pero aca no pasa de anecdotas en los blogs……

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