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Derrota de la soberbia

Un poco tarde, me di cuenta que habia guardado este comentario del lunes pasado del diario Clarin. Lo agrego para el archivo 

La derrota de la soberbia
por Ricardo Roa | EDITOR GENERAL ADJUNTO DE CLARIN
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 Suele decirse que los porteños votan diferente. ¿Diferente cómo? ¿Cuando eligen a Macri como ahora? ¿O cuando antes eligieron a Ibarra contra el mismo Macri? La supuesta singularidad es una simplificación que no explica nada. Y por lo tanto tampoco puede justificar ninguna derrota.

Aunque haya ciertos comportamientos distintivos, aquí hay lealtades políticas permanentes pero también muchos más electores que se desplazan de un lado al otro. Esta vez la mayoría optó por un discurso basado en la municipalización y la eficiencia en la Ciudad. Y más de una razón hubo para que esa oferta prevaleciera sobre la de Filmus, enfocada en la ideología y en la figura de Kirchner.

Pero no sólo eso influyó en las urnas. Macri vendió gestión con un discurso tranquilo y sin agravios. Del otro lado se pasó de una sangrienta pelea contra Telerman a otra inicialmente también furibunda con Macri, a quien se presentó como la encarnación del mal. La guerra preventiva duró sólo una semana. Pero fue suficiente para confirmar la política oficial de la crispación constante, que ya daña al propio Gobierno más que a nadie.

Macri acertó en decir lo que la gente quería escuchar. Ahora tendrá que demostrar en los hechos que es capaz de hacer lo que prometió en la campaña. Tiene que arreglar la transición con Telerman. Y discutir con Kirchner la cesión de herramientas clave que maneja la Nación, como la seguridad y el transporte (ver:Kirchner recibirá mañana a Macri)

Uno de los principales asesores de Filmus dijo que a su jefe lo votaron los pensantes. Fue como decir que el 60% que votó a Macri no piensa. Si se razona así, esa soberbia puede explicar mucho mejor la derrota que la supuesta singularidad de los electores porteños.

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