Condonacion de deuda a Cuba? Editorial de La Nacion

El siguiente fue editorial de La Nacion el sabado 9 de septiembre.
Queda poco por agregar. Seguimos al reves.

REGALO A FIDEL
Pocos días atrás, el gobierno argentino decidió endeudarse a una tasa del 8,4 por ciento anual en dólares, un nivel superior al de la deuda suscripta con el FMI cancelada anticipadamente.
Los futuros jubilados argentinos, poseedores por medio de las AFJP de títulos públicos que cayeron en default, han sufrido, al igual que el resto de los acreedores privados, una fenomenal quita en la deuda que con ellos mantiene el Estado.

Finalmente, las autoridades nacionales acaban de proponer un aumento en los haberes jubilatorios del 13 por ciento para el año próximo, porcentaje que resulta una burla al reciente fallo de la Corte Suprema que dispuso actualizar los beneficios que durante prácticamente una década estuvieron congelados.

Mientras todo esto sucede, algunos diputados nacionales que integran el llamado Grupo Parlamentario de Amistad con Cuba auspician una iniciativa -inspirada por el legislador kirchnerista Miguel Bonasso- tendiente a hacerle una gigantesca quita a la deuda que Cuba mantiene con nuestro país: nada menos que el 75 por ciento.

A ese grupo de legisladores que impulsa esta iniciativa y que con cierta asiduidad se entrevista con el embajador de Cuba en la Argentina, Aramís Fuente Hernández, en cambio, no parece preocuparle la desgraciada situación en materia de derechos humanos y libertades civiles y políticas en la isla. Tampoco parece conmoverlo la suerte de la doctora Hilda Molina, encarcelada de hecho dentro de las fronteras de Cuba, desde hace años, en tanto no se le permite venir a nuestro país para visitar a sus nietos argentinos, pese al público reclamo que ha hecho el gobierno nacional.
Cabe recordar que la deuda cubana se arrastra penosamente desde 1973, momento desde el cual Cuba no la atendió. Como si nunca hubiera pensado siquiera en devolvernos nada de cuanto le prestamos. Hace ya 33 años, entonces, que nuestro pueblo no le puede cobrar al régimen cubano lo que éste nos adeuda.

La cifra del pasivo acumulado estaría ya en el orden de los 1900 millones de dólares, pero el Gobierno debería brindar precisiones al respecto con la mayor transparencia posible. Es mucho lo que con esos recursos podría hacerse para combatir la pobreza en nuestro propio medio o para devolverles a los jubilados algo de cuanto se les adeuda.
La deuda cubana tuvo su origen en la década del 70, cuando, en tiempos de Héctor J. Cámpora, se extendió un imprudente financiamiento a las exportaciones con destino a Cuba, sin analizar debidamente la baja calidad del deudor ni su trayectoria en materia de cumplimiento de sus obligaciones. Esto nos perjudicó a todos los argentinos, según enseña la historia. El mismo impulso generoso llevó a José Ber Gelbard, en su momento, a extender financiamientos similares a los países del este europeo, por entonces satélites de la Unión Soviética.

Ahora, el diputado Bonasso se propone recompensar la recalcitrante mala conducta cubana con un perdón, cuyas consecuencias -desde luego- pagaríamos todos los argentinos, particularmente los más pobres. Esto sería consumar una ya demasiado larga burla a la buena fe del conjunto de la sociedad y configuraría otro acto en contra de nuestro interés nacional, lo que conllevaría la responsabilidad de quienes lo aprueben. Equivaldría, además, a hacerle un nuevo e inmenso “regalo” al régimen de Cuba con el dinero de todos, a cambio de nada, que se suma a la participación argentina en la inminente cumbre en La Habana del Movimiento de Países No Alineados, grupo cuyo liderazgo quedará próximamente en manos de Cuba.

Quizás haya llegado el momento de explorar otra alternativa: la de saldar la deuda que últimamente hemos contraído con Venezuela -a tasas por cierto superiores a las contraídas en su momento con el FMI- utilizando para ello el gigantesco crédito que tenemos contra Cuba. De esa manera, el régimen de Hugo Chávez podría cobrarle al de Fidel Castro o, si lo desea, condonarle la deuda en virtud de su pública amistad. Es bien posible que Chávez, inundado de petrodólares con los que hoy subsidia fuertemente a Cuba, tenga la disposición espiritual que se requiere para hacerlo.

Los argentinos, mientras tanto, seguimos en crisis frente al mundo, con acreedores a quienes no les pagamos. Pese a ello, hay quien cree que, en esta situación, existe el derecho a perdonarle la deuda a un estado extranjero que se ha se burlado de nosotros durante décadas.

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